LLAJTAYMANTA: "Tio Mañazo"
Dedicada a la Fraternidad:
"LA GRAN TRADICIONAL AUTENTICA DIABLADA ORURO"
Fundada el 25 de Noviembre de 1904

 

 

 

 

La Diablada es una de las danzas más vistosas y originales de Bolivia, estas características han hecho que sea muy popular más allá de nuestras fronteras.

La Diablada es el símbolo del Carnaval de Oruro, fiesta declarada en el 2001 Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Se originó en la colonia como una representación de la lucha entre el bien y el mal, que es la lucha entre el Arcángel San Miguel, acompañado por las Siete Virtudes, y Lucifer, respaldado por los Siete Pecados Capitales. Actualmente, Lucifer y los Diablos son dirigidos por el Arcángel, triunfador del combate, mientras las Ch'ina Supay bailan en hileras dinámicas y las figuras del Cóndor y el Oso andino hacen gala de su destreza en la danza.

Detrás de los Diablos se esconden conceptos y personajes andinos, como el descubrimiento de la imagen milagrosa de la Virgen de la Candelaria en el refugio del famoso ladrón NINA NINA, probablemente en el siglo XVIII, cuando los mineros de Oruro resolvieron declararla Madre protectora del pueblo trabajador y bailar de diablos precisamente para no provocar el enojo del
"TIO" de la mina, ser sobrenatural y subterráneo, dueño de los metales que puede proporcionar grandes riquezas o causar la muerte en los socavones. A su vez, el cerro de la mina está asociado con la Virgen, en cuyo homenaje surgió la danza de la Diablada.

La danza de la diablada muestra una cosmovisión profundamente entroncada con el culto andino del maligno "supay", de "Huari" dios de las montañas, y el diablo de la liturgia católica.
La religión católica implantada por la Corona española en sus colonias, fue diseñada como un sistema educativo para la conversión de indígenas adultos depurando sus costumbres paganas mediante, por ejemplo, los autos sacramentales y procesiones o entradas.

Los conquistadores querían cristianizar a los indios; practicaban la catequesis del cristianismo contra el paganismo. Pero el mutuo influjo religioso produjo un sincretismo peculiar en nuestra sociedad

La Diablada refleja el sincretismo religioso a través de formas suntuosas, coloridas y exuberantes que han ganado popularidad a lo largo del tiempo. Hoy se la baila también en La Paz, El Alto, Potosí, Cochabamba, las provincias que rodean a estas capitales departamentales, en el Sur del Perú, norte argentino y chileno.

La riqueza del mestizaje está expresada también en las máscaras y vestuarios. Para engalanar al Diablo, a quien se supone dador de riquezas materiales, los sastres suelen adornar a mano el disfraz con habilidad excepcional, mientras las bordadoras dibujan punto a punto con la aguja las figuras de la pañoleta que cubrirá las espaldas del señor de las tinieblas.

Por su parte, los mascareros se empeñan en la hechura de cornamentas, sapos, lagartos y víboras desproporcionadas, en movimiento y casi infernales, así como los conciben los lugareños, herederos de la rica mitología imaginada por los pueblos Uru-Chipaya y aymara. Según la tradición los reptiles fueron enviados por el semidiós Huari para destruir al pueblo Uru.

El Arcángel es deslumbrante va de blanco y celeste, con casco al estilo romano, tiene los ojos vidriosos, espada culebrina, escudo bruñido y alas pequeñas pero significativas. La Virgen del Socavón es llevada siempre por un alférez. Y cuando la banda interpreta la Marcha del Diablo, las tropas de Lucifer bailan y la tierra retumba como si fuera víctima del infierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OTRAS DANZAS:

antawaras caporales chutas diablada doctorcitos
kallawaya kullawada llamereda macheteros morenada
pujllay tinkus tobas

 

 

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