Los orígenes del grupo
étnico de los kallawayas, estan afincados en la región
montañosa de Bautista Saavedra, al norte de La Paz, se
remontan a la época preincaica. Al igual que muchos otros
aspectos de la cultura andina, sus prácticas y sus valores han
evolucionado con la fusión de las religiones indígena y
cristiana.
Este arte de curación, que está
reservado a los hombres, procede de un conocimiento
extraordinario de la farmacopea animal, mineral y botánica,
así como de todo un corpus de conocimientos rituales
indisociables de las creencias religiosas. Los curanderos
itinerantes tratan a los pacientes gracias a unos
conocimientos médicos y farmacéuticos que se articulan en
torno a un sistema complejo de transmisión y de aprendizaje en
el que el viaje desempeña un papel preponderante. Al atravesar
ecosistemas muy variados en el transcurso de sus viajes, los
curanderos kallawayas perfeccionan sus conocimientos de las
plantas medicinales. La farmacopea kallawaya, que consta de
unas 980 especies, es una de las más ricas del mundo. Las
mujeres kallawayas participan en ciertos ritos y se consagran
a la salud de las mujeres encintas y de los niños. Ellas tejen
los paños que se utilizan en los ritos, cuyos motivos y
adornos evocan la cosmovisión kallawaya. Durante las
ceremonias rituales, grupos de músicos llamados kantus tocan
la zampoña y el tambor para entrar en contacto con el mundo de
los espíritus.
En los últimos años, el modo de
vida tradicional de los kallawayas se ha visto amenazado por
la aculturación, lo que puede entrañar la desaparición de este
acervo extraordinario de conocimientos médicos. La tradición
también se ha visto afectada por la falta de protección
jurídica de las comunidades indígenas y frente a las grandes
empresas farmacéuticas.
link UNESCO:
UNESCO como "Patrimonio de la
Humanidad"